Home

// ARPADO // Montaje con piezas en diversas medias –dibujo, pintura, sonido, instalación, otros-, que por medio del lenguaje, elementos, y procedimientos simples, reflexiona acerca de la validez discursiva. Con la repetición, superposición, o mera citación de estos términos, a escala humana, Letícia Larín nos invita a experimentar un tipo de dislexia –sea por medio de la trascendencia, de la anestesia, o pura resignación–, de los sentidos. //

2015_04_larin_09_072dpi

2015_04_larin_06_072dpi

No Me Llega (detalle). Alambre y hueco en pared. 2015

ARPADO

Socorro. Jr. Santa Rosa 348-S, Barranco 15063 (Lima 04), Perú

Apertura: Viernes 06 de noviembre, a partir de las 7pm

Visita guiada: Jueves 26 de noviembre, a partir de las 7pm

Cierre: Viernes 04 de diciembre, a partir de las 7pm

Para coordinar visitas en otros horarios, favor de escribir a [email protected]

 

2015_04_larin_08_072dpi

2015_04_larin_12_072dpi

2015_04_larin_01_072dpi

“I may be paranoid – but not an android 19” (353-354). 2015. Audio .mp3; 2min 12seg; lápiz y tinta china sobre papel, 42 x 29.7 cm.

 

2015_04_larin_07_072dpi

I may be paranoid, but not an android 43 (416-417). 2015. Audio .mp3; lápiz y tinta china sobre papel 2min 12seg; 42 x 29.7 cm

 

2015_04_larin_10_072dpi

Cínico. 2015. Ampliación fotográfica en foam. Pluma 9.76 x 7.33 cm; 9.76 x 13 cm; 13 x 17.31 cm; medidas variables.

 

2015_04_larin_03_072dpi

Cínico (detalle). 2015. Ampliación fotográfica en foam. Pluma 9.76 x 7.33 cm; 9.76 x 13 cm; 13 x 17.31 cm; medidas variables.

 

 

 

2015_04_larin_05_072dpi

Lugar Desierto. 2015. Escalera de metal.

2015_04_larin_15_072dpi

2015_04_larin_17_072dpi

 

2015_04_larin_16_072dpi

 

 

Arpado*

La palabra cínico (etm. ser como un perro) no siempre ha significado lo mismo. El perro de Diógenes era más bien un vagabundo libre de convenciones sociales que protege a sus amigos y defiende de los enemigos. Actualmente nos referimos a lo cínico como una suerte de “elevación” de la mentira a la verdad a partir de la retórica del desvergonzado. La experiencia de Letícia Larín, paulista viviendo en Lima desde hace cuatro años, es quizá el paso de un perro al otro y esta exposición un esfuerzo por asimilar a los dos perros a la vez. ¿Podría ser que entre las pocas opciones que ofrece la frustración uno decida combinar el exceso y la desilusión en un solo mantra ascendente?

El gesto de designar incluye firmar un contrato con lo real que puede pensarse del todo inconveniente, si la libertad es vista como ausencia de límites y no como un ejercicio con respecto a ellos. En las artes visuales contemporáneas a menudo la palabra se utiliza como un recurso para distorsionar la lógica, pero en este caso parece señalar una distorsión en sí. Casi como el que dice que no hace falta preguntar acerca de la condición humana sino acerca de lo humano a secas, donde el cuerpo se presenta como una entidad que rehúsa ser taxidermizada en una gramática de unidades definidas. Si en la actualidad, el borde aparenta ser producto de una pulsión no por señalar lo que hay sino por hacer surgir un contenido ausente, ¿qué pasa cuando lo real ya no precede a la forma? Lo que hace la muestra de Larín es señalar que la forma, y su acumulación voluntarista, no hace aparecer el molde de lo que designa, sino otro contenido en su propia formalidad, que no incluye la promesa de lo real. Usar entonces a Bruce Nauman no es caminar sobre sus huellas, sino quizá liberarlo de la credulidad que lo tortura. A fin de cuentas, de este lado del mundo la formalidad parece imponerse a su desilusión. A la zanja entre lo que es y lo que debería de ser se le han construido suficientes puentes como para hacernos creer que no se está atravesando nada. Es este “como si nada” el que acopia las formas de lo que supuestamente invocamos al nombrar y que en verdad nunca queremos ver venir. ¿Adónde queda la idea de “integridad” en un mundo de formas “prostituidas” cuando dejan de ser juzgadas como prostitutas? ¿Se puede hablar de dignidad en un contexto en el que el error parece estar incondicionalmente asimilado?

Quizá no se trata de un puente mal ubicado, sino del amor simplemente. ¿No pide este acaso un tipo de abandono de formas, o tal vez su reconsideración? Quizá el lugar del desposeído es uno en el que “todo depende”. Nombrar nos hace vulnerables: la palabra es un torpe simulacro pero le confiamos al otro matizar sus bordes al momento de aterrizarla. Aun así, aquí no parece tratarse de una renuncia a formas que se leen en su fragilidad. Más bien, advertimos la aceptación de contenidos precarios. ¿Es posible desapegarnos de un quizá cuando este ya no señala un intersticio sino un amarillo suprematista? Las piezas de Letícia Larín nos interpelan como a un otro que no quiere que nada se constituya en un acontecimiento. Es en este espacio flotante del “sí pero no” que el tiempo se hace sentimiento puro.

Janine Soenens

Lima, octubre del 2015

* ARPADO, DA p. p. de arpar (arañar o rasgar con las uñas. Hacer tiras o pedazos alguna cosa). Que remata en dientecillos de sierra. poét. Díc. de los pájaros de canto grato y armonioso.

 

(TEXTO PARA DESCARGAR  <PDF>)

 

 

 

LETÍCIA LARÍN

Licenciada en Educación Artística por la Fundação Armando Alvares Penteado, FAAP, Sao Paulo, participó de un intercambio en la École Nationale Supérieure des Beaux-Arts, ENSBA, Paris, y actualmente cursa la maestría en Historia del Arte de la PUCP, Lima.

Hasta 2011 desarrolló su trayectoria en Brasil, donde participó de diversas exposiciones como X Bienal do Recôncavo (2010, Centro Cultural Dannemann, Bahia), Espaço Urbano (Escola São Paulo, 2009), y Paradoxos Brasil – Rumos Artes Visuais 2005/2006 (Centro Dragão do Mar Arte e Cultura, Fortaleza; Paço Imperial, Rio de Janeiro; Instituto Itaú Cultural, Sao Paulo). En Perú presentó su individual Sujetos en Obras (2013, Centro Cultural El Olivar, San Isidro, Lima), y participó de colectivas como Encuentro VII: Espacio abierto a la libre performance (2015, NNM Galería), APUFF 2015 (Casa Azul), Concurso de Arte Contemporáneo Joven (2014, Centro Cultural Ricardo Palma). Vive y trabaja en Lima desde 2012.