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// Et in Arcadia ego //

Esta propuesta de Mónica Torrejón para Socorro Polivalente busca abrazar la ausencia a través de imágenes que son previamente acciones: ella hace suya la otredad valiéndose de la presencia física de un cadáver u otra piel. Empezando por los cueros frescos de un alce con el que intenta dar vida póstuma, acaso inesperadamente cotidiana o doméstica, para los despojos de un mamífero que imaginamos haber sido arrebatado de otro mundo, silvestre o salvaje. Se trata de una suerte de exploración de los límites o una forma de habitar momentos de transición: para alguien que ha crecido rodeada de ojos de vidrio, dientes de acrílico y pellejos de animales taxidermizados (a veces, como una extraña sala de juguetes), la condición humana se hace una inquietud constante.

Algo aquí alude fuertemente a imágenes icónica del depredador y la presa, como extremos opuestos dentro de cada eslabón de la cadena trófica (el gavilán y la paloma, el lobo y las ovejas, el zorro y las gallinas) inscribiendo a ambos en el discurso y en el cuerpo: un toro, antigua imagen de fuerza o de poder que hoy es también de vulnerabilidad, y un chivo, que podemos pensar expiatorio, son aquí fragmentos de vidas ajenas con los que se aproxima a una identidad ambivalente, capaz de amar y odiar con la misma pasión o intensidad, mientras se desplaza intentando capturar, como en un viaje (o un safari), una naturaleza que nos elude o se nos escapa indistintamente, en la floresta, la selva o el desierto.

Aquí, la descomposición es una realidad tierna de la que formamos parte desde un inicio: es la vida misma la que interrumpe la vida. Las imágenes interpelan una frontera (territorios para la migración o el tráfico) para, de algún modo, desdibujarla. Tomar otro cuerpo, devenir aquello que ya no está para darse cuenta de que esa nada o vacío hace también parte de la propia entraña o médula.

Emilio Tarazona
Lima, enero 2018

 

 

selección de obras en exhibición

 

// Et in Arcadia ego //

del 08 al 22 de febrero 2018, 19 horas

Jr. Santa Rosa 348-S, Barranco

 

 

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Mónica Torrejón (Torreja)

Una obsesión con la muerte, la desaparición y el paso del tiempo, informa y se refleja en todas y cada una de mis obras. Intento alcanzar una conexión imposible que me lleve a una búsqueda constante para descubrir las realidades alternativas más allá de las percepciones primitivas de nuestra existencia. Es una búsqueda para conocer y sentir lo impenetrable que se manifiesta a través de la belleza que se encuentra en lo asimétrico, lo grotesco y la verdadera religiosidad de lo desigual en nuestra condición humana.

Mi trabajo intenta conectarse con el otro, palabra por palabra, trata de obtener ideas sobre misterios que trascienden nuestra conciencia humana como por comunicación directa con nuestra intuición.